Hola mundo, me llamo Rosa Majadas aunque la mayoría de la gente me llama Rosi… Ahora mismo tengo 41 años, marido y dos hijos.

Cuando tenía unos dos añicos, tuve sarampión. A partir de entonces empezó el particular calvario de mis padres. Notaban que algo pasaba y me llevaron de un especialista a otro y al final no tuvieron más remedio que aceptar el diagnostico que todos ellos les daban, el sarampión me había producido una hipoacusia severa y progresiva en ambos oídos.

No me adapté con audífonos hasta que tuve unos 8 años, empecé llevando un intra “color oro” y en un solo oído, no quería llevar en los dos. Entonces descubrí que en el mundo había ruidos!!!
Me considero muy afortunada, el ser sorda nunca ha sido para mí un problema, tengo una familia y unos amigos que me han puesto todo muy fácil. Solo una vez tuve miedo de ser sorda y fue cuando iba a nacer mi hija que me agobiaba el pensar si la oiría o no…Ese miedo paso tan pronto nació.

Hace 5 años, en el 2010, tuve que comprarme audífonos porque los que llevaba ya me pedían cambio. Opté por dos retro Widex. Me los adaptaron y no se por qué al poco tiempo de llevar estos audífonos me empezaron a aparecer ulceras en los conductos auditivos, me dolía un montón. En el centro donde me adaptaban me empezaron hacer moldes de distintos materiales y nada…las ulceras no desaparecían y mi desesperación iba en aumento. Los del centro ya no sabían qué hacer. En una de las visitas al centro, el audioprotesista me comentó que había oído hablar de una prótesis auditiva que era totalmente implantable en la cabeza y que podía ser la solución a mis problemas…Me propuso ponerme en contacto con el Hospital Clínico de Zaragoza…y hay que me fui.

Entonces fue cuando conocí al Dr. Valles y al Dr. Royo.Dichoso día para mí porque estas personas fueron mi salvación. Me comentaron que sí, que había un implante que me podía solucionar mis problemas y al cual era candidata por el rango de pérdida auditiva que tenia perooooooo…no estaba dentro de la Carta de Servicios de la Seguridad Social de Aragón y además ellos no habían puesto ninguno.

Tenía que conseguirlo, yo lo necesitaba, tenía que seguir oyendo y esa era mi única esperanza ya que con los audífonos cada vez estaba peor. Y que no habían puesto en Zaragoza ningún implante de ese tipo??…no podía estar en mejores manos. Confiaba plenamente en el Dr. Valles y en el Dr. Royo.

Ahí es cuando empezó mi lucha de dos años, eso sí, no fue una lucha en la que estuve sola. Conté desde el minuto uno con el apoyo incondicional y la perseverancia de mi marido, aunque ya no esta aquí conmigo una persona que estuvo siempre apoyándome hasta donde pudo fue mi madre, mi padre y mi hermano siempre a mi “retaguardia”, mis hijos…que os puedo decir de mis hijos con 8 y 10 años que tenían entonces, fueron unos crack!!!. Y tuve todo tipo de ayuda, consejo, ánimo…por parte del Dr. Valles, se implicó hasta personalmente para conseguir el implante y gracias a su ayuda fue posible. Y el Dr. Royo siempre con su paciencia infinita. Muchas veces estuve a punto de tirar la toalla, llore mucho, …pero al final lo conseguimos, digo lo conseguimos porque como he dicho en ningún momento me sentí sola..

No estaba en el mejor momento de mi vida y estuve a punto de decir que no, pero al final el 30 de Noviembre 2012 me implantaron en el Hospital Clínico de Zaragoza. Y no sólo eso, además conseguí que el implante se incluyera la Carta de Servicios de la Seguridad Social de Aragón, abriendo de esta manera las puertas a otras personas que pudieran tener esta necesidad.

Fue una operación larga y dura, dos días de hospital y a casica…Me recuperé bastante bien y a principios de febrero me conectaron y desde entonces puedo decir que hay un antes y un después en mi vida auditiva y en mi vida en general. Esto es calidad de vida.

Mereció la pena la lucha???, si si si y si y mil veces si.

No os puedo hablar de desventajas del implante porque para mí no las hay, lo que si hay son muchas ventajas. Aun me emociono cuando oigo cómo me cae en la cabeza el agua de lluvia o la de la ducha; (como llore cuando me duche y oía como me caía el agua por la cabeza), ahora me gusta ir a la pelu porque me entero de todos cotilleos, me gusta la playa y la piscina, distingo muchos más ruidos ahora que antes con los audífonos…

Y ya lo mejor de lo mejor ha sido conocer a gente implantada como yo que forman la gran familia ASEIMCA.

Para finalizar, quiero dedicar un mensaje de profundo cariño y reconocimiento a mi queridísimo marido, ya que sin su apoyo, ayuda y comprensión jamás hubiese conseguido la estabilidad emocional que tengo. Muchas gracias y vaya por delante mi cariño eterno hacia él.

( Aquí se puede ver la noticia en el Heraldo de Aragón)